Aun después de una semana de nacida su hija, Kairi no podía dejar de preguntarse cómo era que alguien tan seca como ella y el monstruo de su marido pudieron haber sido capaces de engendrar una descendencia tan adorable.
La chiquilla prácticamente tenía hipnotizados a todos aquellos que la conocieran, era imposible pasar cerca de ella sin detenerse por un momento de lo que sea que estuvieras haciendo solo para sonreírle a la pequeña princesita, como mínimo.
Según Shirley, había nacido un poco