Luego de sentir esas suaves manos que recorrían mi rostro y esos labios depositarse en los míos, sólo me queda, levantarme de la silla abrazarla delante todos los presentes en el restaurante y darle un beso muy apasionado que duró unos cuantos minutos.
Nuestros labios se separaron cuando Margorie habló fuerte para que escucharamos.
—¡Hey! Señores que no están solos.
—Disculpen, Solange tiene la culpa, se me van las ideas cuando la veo
Solange suelta la risa y luego se