Ava comenzó a besarlo, de su boca pasó al cuello y así fue bajando hasta llegar a su parte más sensible, él cerró los ojos, atrapado en un mar de sensaciones mientras ella movía su boca, la chica deslizaba sus labios suavemente, eran movimientos lentos, poco a poco fue aumentando el ritmo hasta que él pudo liberar toda esa presión, Ava se recostó sobre su pecho, el ritmo del corazón de Mateo se fue normalizando.
—Problema resuelto —exclamó Ava.
—Es usted muy buena para resolver problemas señori