Una sonrisa burlesca apareció en el rostro del árabe, sabía que esa mujer le agradaría al Jeque, él siempre buscaba agradar a su jefe quien lo había protegido desde que era un niño.
Al otro día Teodoro le envió un correo a Camila, ella respondió indicando que ya había enviado los datos de su cuenta bancaria.
—Ciao Camila, será mejor que uno de mis hombres te entregue el dinero para evitar puedan rastrear la transferencia, te verá hoy a las 7:00 pm al final del callejón principal, te entregará u