Hanah no podía quedarse sola en la casa todo el día, hacia un buen tiempo así que decidió ir a la playa, quizás el aire fresco, y el hermoso paisaje la ayudarían a mermar un poco el dolor que sentía, se puso un bañador negro de dos piezas, un vestido de algodón turquesa, unas sandalia de tiras, pues aunque solo eran las ocho de la mañana, ya hacía bastante calor, tomó algunas frutas, unas botellas de agua y salió de la casa. No deseaba volver a ver a Ares hasta meditar bien lo que le iba a deci