Con la orden de restricción en vigor, Daniela y Paul comenzaron a sentir un poco de alivio. Sabían que aún debían estar atentos, pero la amenaza inmediata de Damián parecía haber disminuido. Decidieron aprovechar este momento de tranquilidad para enfocarse en su futuro juntos.
Una tarde, mientras paseaban por un parque cercano, Paul tomó la mano de Daniela y la miró con una sonrisa. —He estado pensando en nuestro futuro, y creo que es hora de empezar a planear nuestra boda.
Daniela sonrió, sint