Alberth
Apreciaba una de las hermosas fincas del señor Marcus Taylor. Las tierras eran maravillosas y excepcionales para la cría de ganado, además de ser perfectas para el cultivo de hortalizas. Esto nos proporcionaría grandes beneficios para los restaurantes y casas hogar que estamos construyendo en las pequeñas comunidades del país.
—Entonces, ¿vamos a cerrar el contrato de ventas y asociarnos? – pregunté.
—Claro que sí, señor Albert. Empecemos – respondió Marcus.
Asentí y me senté en la cómod