—¿Te resulta tan familiar? —preguntó Devan con voz fría y firme. Sus ojos se afilaron mientras añadía—. ¿Acaso tú la fabricaste o la compraste para decir que la conoces?
Ronan se sobresaltó al escuchar aquel tono, tan distante como intimidante.
—N-No es eso. Solo me pareció haberla visto antes.
Esbozó una sonrisa rígida, incapaz de ocultar el nerviosismo.
Devan entrecerró los ojos.
—Si no tienes nada más de qué hablar, puedes irte. Tengo mucho trabajo pendiente.
Ronan observó cómo Devan volvía