Capítulo 50 – Nada que es bueno dura
Alexander
Cuando Evelyn despertó y vino a la habitación, vivimos el mejor momento de nuestra relación. Pude sentir lo que ella sentía por mí, el deseo de estar siempre a mi lado y, sobre todo, la ternura con la que me viene tratando. No es que antes no lo fuera, pero ahora hay algo distinto. En la mirada, en los toques... incluso en las palabras. «Amor». Así es como me llama ahora.
Pero fue cuando dijo: «Tuya. Soy tuya, Alex».
Si no acabara de salir de la UC