POV de Alessia
Para la sexta semana, Matteo había dominado exactamente tres cosas:
Llorar. Comer. Y destruir toda ilusión que alguna vez tuvimos sobre el sueño ininterrumpido.
—Definitivamente está tramando algo —murmuró Adrian una mañana mientras miraba a nuestro hijo con sospecha desde el otro lado de la isla de la cocina.
—¿Crees que un bebé de seis semanas tiene intenciones maliciosas?
—Creo que espera a que me siente para empezar a gritar.
—Eso es porque irradias ansiedad.
—Ir