No me importa que la gente se burle de que me pusieron los cuernos, después de todo, yo no fui quien cometió el error de la infidelidad. No tengo por qué avergonzarme por ellas, pero ya que la gente está hablando de esto, mejor aclararlo todo. Así que agregué: —Ah, y señor Navarro, por favor llévese a su hijo lo antes posible.
Laura ha estado muy ocupada estos días y dejó al niño con los Díaz antes de desaparecer. Sin mí como el tonto que pagaba todo, ella no quiere gastar ni un centavo más en e