—¿Trabajando hasta el amanecer? Vaya. Ser director ejecutivo sí que es agotador, ¿verdad, señor? —dijo Ryan, fingiendo inocencia y desconcierto. En realidad, sabía dónde había estado Richard.
—Por supuesto. Sabes que soy un director ejecutivo muy ocupado. A veces llego a casa tarde en la noche y otras, hasta la mañana. Es parte del trabajo —respondió Richard, tranquilo porque suponía que Ryan jamás sabría la verdad.
—Vaya, tiene razón. Aunque, ahora que lo pienso, quizá sea mejor ser sirviente,