Ryan le respondió a Vanessa con entusiasmo, sin dudarlo ni un segundo.
—Con mucho gusto.
La sujetó con firmeza por las caderas mientras ella se movía contra él; le marcaba un ritmo constante y la alzaba con delicadeza en cada vaivén.
La sensación era igual que antes, embriagadora e irresistible. Vanessa temblaba entera bajo él. Cada movimiento de Ryan le provocaba otra oleada de placer y la dejaba cautivada. De vez en cuando, Ryan bajaba la cabeza para besar y acariciar los pezones rosados de Va