Diana Rodrigues
No pude contener las lágrimas que cayeron de alegría cuando vi a Aslan despierto después de tantos días de incertidumbre y preocupación. La habitación del hospital estaba llena de una mezcla de sentimientos, desde alegría hasta tristeza, ya que el embarazo era visible en mi vientre que crecía cada día.
Cuando miré a Aslan a los ojos, enseguida me di cuenta de que algo había cambiado en él. Sus ojos revelaban una mezcla de felicidad y tristeza, su expresión era de desconcierto y