Rachel se tambaleó un poco, pero solo fue un par de segundos, porque de inmediato se irguió, incluso antes de que Patrick terminara de alargar el brazo para tomarla antes de que pudiera caerse.
—Estoy bien, solo fue algo que cada vez me da menos fuerte —dijo sonriendo ahora sin palidez en la tersa piel de su rostro— Creo que ya me estoy acostumbrando y lo disfruto.
—Me alegra mucho, porque no me gustaría que mi prometida estuviera desmayándose cada vez que le hago un regalo, eso no es normal.
—