NARRA ALBERT
Amanecí tranquilo, pues, no tomé mucho y feliz por la gran idea de la doctora de reunir las dos celebraciones de despedida de soltero, ver a mi novia y futura esposa con esa ropita caliente me encendió, pero no pudimos consumarlo, solo eso no me gusto.
Desayunamos mis hermanos y yo, hasta Mario se quedó a dormir para vestirse con nosotros, conversamos de la fiesta y después al levantarnos mis hermanos trajeron la ropa para la boda, los anillos los iba a llevar Matteo que iba a ser n