NARRA ALBERT
Qué velada más larga Dios mío, mis padres no paraban de hablar de que adoraban a su nuera, que era la mejor mujer para mí, que sus padres me quieren mucho, que están felices porque al fin estoy casado con la mujer que amo
Claro que estoy feliz, pero mis padres son empalagosos, no dejaban de estar abrazándome o besándome o apretándome mis mejillas como si fuera un niño pequeño, por eso mis hermanos son así conmigo, sobre protectores, me quieren tratar como si fuese un niño y yo ya no