Gabriela
Una lágrima corre por mi mejilla al ver el mensaje de James. Sé que le estoy rompiendo el corazón por milésima vez, pero no podía decirle la verdad. Si supiera que en realidad me he lesionado cayendo por las escaleras, seguramente vendría a mi rescate como el caballero que es.
Yo puedo resolver mis problemas sola, no necesito que esté aquí, y mucho menos que vea con lástima.
—¡Gabriela! ¿Ya estás lista? —pregunta mi compañera del ballet.
—Sí, ya voy —digo disimulando el dolor de mi tob