Helena Hernandez
Empezamos a subir las escaleras de este maldito lugar con cada paso, tanto Cassia como yo tragamos saliva. No sabíamos lo que nos esperaba más allá de esa puerta, mi amiga tiene la misma mirada de miedo que yo, sin embargo traté de no parecer tan angustiada como ella. Necesitaba ser fuerte por los dos, cuando finalmente llegamos al próximo soldado no dijo nada, porque pensó que éramos uno de los suyos y tan pronto como nos acercamos tomé mi cuchillo de caza y lo clavé con todo