—¿No es este club tuyo? Deberías revisar las cámaras de seguridad.
Luna se levantó del borde de la cama, sugiriendo con calma.
—Cierto —Rafael se dio una palmada en la frente, aturdido. Después de pensar mucho, se dio cuenta de que revisar las cámaras era lo más lógico.
Rápidamente sacó su teléfono y llamó al departamento de seguridad. El jefe de seguridad atendió con respeto.
—Señor Ruiz, ¿en qué puedo ayudarle?
—Revisa las cámaras de seguridad, después de las 10 de anoche, en el salón de abajo