—Enrique, ¿él puede hacerlo? En su naturaleza, es una persona muy egoísta y egocéntrica, nunca amó a mi madre, solo se amó a sí mismo. Si ni yo siquiera merezco el perdón de Clara, él mucho menos—suspiró Rodrigo con tristeza, sintiéndose mal por su hermano.
En ese momento, sonó el teléfono, rompiendo el tenso ambiente.
—¿Cómo va la situación? —Rodrigo presionó el altavoz y preguntó apresuradamente.
—Señor Rodríguez, la situación no es para nada favorable—dijo ansiosamente el subordinado encarg