Y, además, conoces en realidad la situación de mi hija menor. Si nos divorciamos, seguramente enviaré a Ema al extranjero, cuanto más lejos, mejor. Temo que Noa y su madre no puedan soportarlo emocionalmente y empeore su condición médica.
El secretario Pedro afirmó con la cabeza, entendiendo su terrible dilema.
—Te pedí que investigaras el paradero del segundo Joven. ¿Lo encontraste? ¿Dónde está?
—Lo siento, señor Hernández. Como sabes, nuestro segundo Joven es muy hábil en ocultarse. No se pued