¡Imagínate cómo se sentiría Enrique después de escuchar esas palabras, qué impacto tan profundo y conmociónate su alma!
Permaneció atónito en su lugar, con la mirada algo perdida, su corazón golpeando pesadamente en su pecho, casi rompiendo todos sus huesos.
—No puede ser... ¡¿cómo puede ser así... cómo puede ser?! —murmuró temblorosamente el hombre, incluso los músculos de sus mejillas temblaban ligeramente.
Al ver a Enrique sumido en una gran conmoción, incapaz de reaccionar, Fernando de repen