Clara esta vez no evitó la mirada sincera y resplandeciente de Alejandro, que brillaba como una gema muy preciosa.
En su interior, Clara se sumergió en un verdadero mar de emociones agitadas. ¿Hasta qué punto un hombre tiene que amarte para que sus ojos se humedezcan cada vez que te ve, como si estuvieran a punto de derramar lágrimas en cualquier momento?
Ema y su hija Leona se encontraban atrapadas entre Clara y Alejandro, bloqueadas por periodistas por detrás. Estaban tan incómodas que parecía