—¡No voy a regresar y no volveré a verlos mañana! ¿Sabes que esta noche estuve a punto de ser violada? — Celeste dijo, y su voz se quebrantó varias veces. Del otro lado, se hizo un silencio sepulcral. Después de un largo rato, Iván cambió su tono, aunque las palabras que pronunció eran como afiladas cuchillas.
—Celeste, entiendo que estás en una posición muy difícil. Pero en este momento, la familia Díaz está atravesando por una gran infinidad de tiempos difíciles. Como hija de la familia Díaz,