Por otro lado, en la prisión.
Amalio había sido interrogado durante tres largos días y tres noches seguidas. La deslumbrante luz brillaba sobre su cabeza, torturando tanto su mente como su debilitado cuerpo.
Sin embargo, resistió todas las capas de presión.
El aguantaría todo, mientras pensara en Ema, y en su hermosa hija a la que anhelaba día y noche, pero no podía acercarse...
Incluso si el cielo se derrumbara, él seguiría resistiendo.
En ese momento, la puerta de la sala de interrogatorios se