Rodrigo curvó sus labios y una sonrisa maliciosa se deslizó en sus ojos de fénix. —¡Abuelo! para ser honesto, cuando vi a la señorita Clara por primera vez, quedé prendidamente cautivado por ella. Inmediatamente comencé a perseguirla con gran pasión.
Jimena apretó los dientes con gran odio.
—¿Qué? ¿Has perseguido a esa chica de la familia Pérez?
Mateo se sorprendió y preguntó curiosamente, —Entonces, ¿por qué no están juntos? He escuchado a las personas decir que eres muy hábil en perseguir a l