Mateo, al escuchar estas palabras, volvió a cambiar su mirada hacia Leona. Afortunadamente, Rodrigo tenía un buen gusto y no se fijó en esta mujer insolente y loca que tenía delante. ¡De lo contrario, sería una verdadera desgracia para la familia!
Leona se enfureció y miró fijamente, mientras Jimena se reía fríamente: —No importa cuánto te resistas, no puedes hacer nada al respecto. Mi hermano simplemente no siente atracción por ti, y, eso tú lo sabes.
Leona se sujetó el pecho, enojada, y se rio