¡De repente, un silencio sepulcral llenó el compartimento del coche! Los tres hombres, con los ojos bien abiertos, incluso Aarón, que estaba conduciendo, quedaron atónitos, y el volante casi se les escapa de las manos.
—Clara, ¿qué acabas de decir? — Incluso Diego, que siempre era calmado y muy colaborador, estaba perplejo.
—Alejandro dijo que lamenta haberse divorciado de mí. Él me pidió otra oportunidad y dijo que esta vez sería él quien me persiguiera—dijo Clara, alzando su delicado y pequeño