—¡Señorita Pérez, cuánto tiempo sin vernos! —Enzo se acercó cortésmente con su esposa para saludarla.
—Tío Enzo, no sea tan formal, llámeme, Clara, como cuando éramos niños—Clara respondió con suavidad, sin mostrar ni un ápice de actitud de una señorita adinerada.
—Lo que fue en el pasado, fue en el pasado. Ahora somos miembros de la alta dirección de la empresa y también eres la jefa de Aarón. Las cosas son diferentes ahora—Enzo sabía que esta joven rica tenía una gran reputación en la actualid