—Aarón, lleva esta botella de vino tinto y ábrela—Clara entrecerró ligeramente sus ojos.
Aarón sintió de decepción en su corazón; sabía que la señorita quería que se mantuviera alejado.
—Sé lo que estás pensando, Aarón. Aunque Alejandro y yo tuvimos un matrimonio fallido y realmente lo detesto, no significa que no tengamos ningún tipo de relación en el futuro—los ojos hermosos de Clara se curvaron en una sonrisa serena, y le dio un toque en el hombro. —Voy a establecerme en la Ciudad de México p