Después de la última reunión, los miembros del equipo recuperaron la esperanza. El equipo, que había perdido su entusiasmo, se volvió más enérgico.
La señorita Clara era ese tipo de líder espiritual. Los empleados que la seguían no eran solo colegas; al final, serían conquistados por su deslumbrante encanto personal y se convertirían en sus seguidores.
Hoy, Clara tenía un rostro radiante y continuó con la reunión como siempre. En la reunión, dijo: —Esta noche, Ada Gutiérrez ha accedido a reunirs