Después de escuchar de Tomás que Ada había dejado la pasarela antes de tiempo, Clara, acompañada por Aarón, se apresuró hasta el estacionamiento subterráneo.
En este momento, Ada ya estaba sentada en el coche con una expresión muy desfavorable en su rostro.
En el instante en que la puerta del coche se cerraba lentamente, una mano blanca y delicada agarró con firmeza el borde de la puerta y la abrió con determinación.
—Señora Gutiérrez entiendo que al ver la tendencia en las redes sociales se sie