—¿Autismo? —Rodrigo quedó completamente atónito, su pecho se sintió como si hubiera sido pinchado con una aguja, y apretó los dedos con fuerza en secreto.
No es de extrañar que las acciones y palabras de Noa fueran algo peculiares. A pesar de tener veintidós años, en teoría debería entender todo, pero seguía pareciendo una niña inexperta y tímida.
Esa erala razón por la que Ema la mantenía confinada en casa todo el tiempo, evitando que se encontrara con personas.
—¿Cuándo hiciste esas cosas por