En plena noche, y en una pequeña y bulliciosa taberna.
Beatriz se sentó en un rincón vistiendo un discreto atuendo deportivo negro. Todas las mujeres allí estaban vestidas con escotes y maquillaje llamativo, lo que hacía que ella se sintiera completamente fuera de lugar, como una intrusa.
No sabía cuánto tiempo había esperado, cuando de repente, un intenso hálito a alcohol se aproximó a ella.
Beatriz levantó bruscamente la vista y vio a un hombre familiar sentándose cerca. El olor de esa colonia