Clara odiaba a ese hombre delante de ella con todas sus fuerzas. Durante los tres años de matrimonio, él la había ignorado, durmiendo en habitaciones separadas y nunca le había tomado la mano. Pero ahora, después del divorcio, quería abrazarla, como si se hubiera convertido en otra persona. Este cambio era difícil de entender.
En el corazón de Alejandro, algo se rompió, como si una fina y larga grieta se formara.
—Alejandro—en ese momento, un Porsche se detuvo frente a ellos y César saltó apresu