Álvaro no tocaba una sola gota de alcohol y solamente bebía café durante toda la reunión, conversando animadamente con Enrique y su hermano sobre diversos temas, desde el clima hasta las costumbres culturales de Estados Unidos, con temas interminables.
Fernando solo hablaba ocasionalmente, con una expresión muy tranquila, no demasiado cariñoso con su nieto mayor, pero tampoco distante.
—Noa tiene muy buena suerte, después de pasar esta calamidad, vendrán días mejores.
Álvaro comentó con gran pre