La noche era oscura y ventosa, con una luna solitaria que emitía un resplandor muy frío y sombrío. Mateo llegó justo como estaba previsto al estudio del segundo piso de la antigua residencia, donde Walter ya lo esperaba, su figura solitaria en el suelo parecía un verdadero espectro de la muerte proveniente del infierno.
—Padre, padre e hijo, nunca esperé que fueras tan despiadado conmigo—dijo Mateo con una voz llena de total tristeza y decepción.
Walter estaba sentado tranquilamente en el sofá,