Clara tiene una cara linda y encantadora, su mirada se desvía lentamente, su cintura es esbelta y elegante, y sus ojos parecen agua de otoño que atraviesan el umbral de su corazón.
Ella danza suavemente con mangas de agua, su canto es maravilloso, embriagando a todos los presentes y dejándolos extasiados.
—El amor no es más que un juego común, nada sorprendente. Los hombres, a sus ojos, son meras cosas desechables, ¿qué hay de extraordinario en ellos?
Alejandro la mira sorprendido, ambos están e