—Víctor. Noa levantó su delicado rostro, con un sutil destello de confianza en sus ojos como piedras preciosas.
—Noa, gracias por estar dispuesta a ayudar. Mañana te espero en la comisaría, Clara y Alejandro te llevarán allí. El corazón de Víctor se enterneció demasiado, casi sintió el fuerte impulso de levantar la mano y acariciar la cabeza de la joven.
Pero al final se contuvo, sus manos temblaron levemente mientras las apretaba con gran fuerza.
Noa abrió ligeramente los labios, sus ojos brill