—Noa, mírame. Clara agarró con fuerza los delgados hombros de Noa, mirando profundamente a sus ojos apagados, y le dijo con claridad palabra por palabra: —¿Realmente quieres hacer esto? ¿Realmente estás dispuesta a separarte de él? Por favor, no hagas algo de lo que te arrepentirás. Algunas personas, una vez que se pierden, pueden no volver nunca más.
Los ojos de Noa se enrojecieron al instante, pero levantó tercamente las comisuras de los labios, mostrando una sonrisa amarga. Habló pausadamente