Entre las palabras de Javier, sus largos y fuertes brazos se enroscaron alrededor de su delicada cintura, apretándola cada vez más, como si temiera que ella escapara de nuevo.
Celeste se sintió muy feliz en su interior, su sangre corriendo más rápido, su temperatura corporal aumentando gradualmente, su voz suave, más parecía un regaño que una simple queja. —Todavía te preocupas por mí, ¿verdad? Solo estás interesado en conocer más sobre mi vida y mi familia.
—Celeste.
Javier la llamó de nuevo co