Celeste sintió tenso su cuerpo, su corazón estaba apretado y su mente totalmente en blanco.
—Está bien—murmuró con suavidad, con manos temblorosas buscó en el bolsillo de su camisa y sacó la insignia que guardaba cerca de su corazón, apretándola fuertemente en su palma.
Luego, se dio la vuelta.
En ese momento, Javier la miraba con gran intensidad, extendiendo su mano hacia ella.
Celeste apretó con fuerza los labios, pálidos, y colocó la insignia en la palma de su mano.
Justo cuando estaba a punt