Alba recordó las instrucciones de la Señora y rápidamente cambió su tono: —¡No, fue cuando te estaba quitando la ropa anoche! Tenías un gran moratón, ¡me asusté mucho!
Alejandro recordó el emocionante momento de la noche anterior, cuando abrazó a Irene en sus brazos, sintiendo su cálida y apasionada respiración, y la suave cintura que parecía derretirse en sus manos.
Sentía un impulso inexplicable de protegerla.
El nudo en la garganta de Alejandro se tensó, sus ojos llenos de ira incontrolable.