—Un medicamento que ni Pol puede conseguir, seguramente usted puede obtenerlo. César mostró una confianza total hacia su jefe.
Alejandro frunció el ceño, sin confirmar ni negar.
Después de llegar a Estados Unidos, Alejandro no descansó, se movió incansablemente, visitó todas las posibles conexiones e incluso se reunió personalmente con altos funcionarios de la industria farmacéutica, pero las respuestas que obtuvo siempre fueron las mismas: verdaderamente no se puede obtener.
—Alejandro, este me