En este preciso momento, enfrentándose a las fuertes acusaciones de Simón, Leonardo se dio cuenta de repente de que
todo lo que hizo al final le perjudicó por completo.
Desde joven, había criado y manipulado a Eduardo con métodos lisonjeros, convirtiéndolo así, en una herramienta para su propio beneficio. Pero nunca pensó que esto sería utilizado en su contra por Pol.
La muerte de Eduardo se convirtió directamente en su propia responsabilidad.
Simón descargó toda su ira de la pérdida de su hijo,