—Julio es inteligente y sabio, ¿qué quiero... deberías entenderlo de un solo beso? —Teófilo rodeó su cuello, con las mejillas sonrojadas y jadeando.
Diego bajó la mirada y se mordió los labios que estaban embadurnados de besos, mientras apretaba lentamente la gran mano que reposaba en su rodilla. —La próxima vez, asegúrate de limpiarte los labios primero.
Teófilo se relamió los labios satisfechos, riendo traviesamente y cautivadoramente.
—No... lo... quiero...
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Desde Leticia, se enteró de que s