En el estudio.
Alejandro se sentó en el sofá, sosteniendo sus rodillas con los codos, su cuerpo inclinado hacia adelante, con los músculos de los hombros temblando de dolor. La punzada en su sien lo hacía sentir extremadamente angustiado.
—¡Señorito! ¿Tiene dolor de cabeza de nuevo? ¡Voy a traerle medicina!
Alba apresuradamente buscó analgésicos en el cajón y preparó agua tibia para él.
Después de tomar la medicina, Alejandro finalmente sintió que el dolor se aliviaba un poco y su rostro se rela