—Y además, este estilo de actuar no parece propio de Alejandro, más bien parece el cuidadoso trabajo de Clara.
Leticia parpadeó y tomó el brazo de Julio. —Julio, ya es tarde, ve a dormir.
Estos días, Clara temía que Julio la encontrara en su casa en la ciudad de México y no quería quedarse en un hotel, así que se había quedado en la villa de Rodrigo y Noa junto a Alejandro.
La más feliz de todas era Noa.
Ya le encantaba su cuñada y, debido a la distancia entre ellos, finalmente tuvo la oportunid