Clara entrecerró los ojos, apretando débilmente la sudorosa mano de Alejandro. —Si voy al hospital, mis hermanos me encontrarán rápidamente. Ellos me llevarán de vuelta, Alejandro. No quiero regresar, quiero estar contigo.
El corazón de Alejandro se apretó, y su voz tembló. —Pero estás ardiendo en fiebre, tu cuerpo podría pagar el precio por eso.
—No importa, solo necesito tomar algo de medicina y estaré bien.
Después de decir eso, Clara cerró los ojos de nuevo, desvaneciéndose en un sueño profu